- La firma cancela su primer modelo 100% eléctrico por la baja aceptación de sus clientes, que prefieren el V8
- El primer eléctrico no llegará antes de que acabe la década, pero la marca ya ha hibridado toda su gama principal
- El impacto de los aranceles comerciales de EEUU es la principal causa de la caída de sus ingresos y beneficios
El mes pasado Ferrari presentó su primer coche eléctrico, Luce, un modelo que generó mucha expectación, ya que hasta ahora las grandes marcas de lujo automovilísticas han sido reacias a electrificarse por los costes de producción y el poco apetito de sus clientes hacia estos coches. Sin embargo, aunque su principal rival haya lanzado su apuesta, Lamborghini no está en el mismo camino. «No tendremos un coche eléctrico en los próximos cinco años», ha señalado el CEO de la compañía, Stephan Winkelmann, en un encuentro con periodistas en el que ha estado elEconomista.es.
El directivo global de la marca, una de las pertenecientes al grupo alemán Volkswagen, ha dicho que la marca de lujo ha decidido que su cuarto modelo «no sea nuestro primer eléctrico, debido a la aceptación de nuestros clientes de coches eléctricos», ha señalado. Aun así, ha matizado que la compañía con sede en Sant’Agata Bolognese continúa «con el desarrollo y la actualización de las habilidades de electrificación de nuestros ingenieros y de nuestro equipo en general para estar listos para lanzar el primer eléctrico para Lamborghini».
Winkelmann ya había dejado claro anteriormente que el proyecto, pensado primero para 2028 y posteriormente postergado para 2029, no se llevaría a cabo; sin embargo, el CEO ahora confirma que este modelo no verá la luz antes del cierre de esta década. Para la compañía, el interés por parte de sus clientes sigue estando en los motores V8 y V12, para sus modelos que alcanzan los 300.000 en el caso del SUV Urus.
«Creemos que la aceptación de los superdeportivos totalmente eléctricos en nuestro segmento aún es muy limitada. Nuestros clientes siguen buscando la experiencia emocional que ofrece un Lamborghini, incluyendo el sonido, las sensaciones al volante y la emoción mecánica», ha indicado el CEO. Winkelmann ha indicado que con el Revuelto, el Urus SE y el Temerario, «hemos hibridado completamente nuestra gama principal, conservando al mismo tiempo el ADN de la marca».
Crecimiento en España
A pesar de echar para atrás su proyecto de electrificación, el directivo alemán sigue apostando por el crecimiento de Lamborghini, sobre todo en mercados como España.
Aquí, la marca del toro ha reforzado su presencia comercial en los últimos años con la apertura de nuevas instalaciones, entre ellas su concesionario en Marbella, una operación que, según Stephan Winkelmann, permite mejorar la cobertura de la Península Ibérica y aprovechar un potencial de crecimiento que históricamente no había logrado desarrollar por completo. El resultado es un constante crecimiento en ventas desde el año pasado. Hasta mayo, el fabricante italiano ha matriculado 56 unidades, un 64% más.
El presidente y consejero delegado de Lamborghini considera que este avance responde a la consolidación de una estructura comercial más sólida y equilibrada. En un contexto en el que el mercado global del lujo atraviesa una etapa de mayor presión desde 2022, el directivo de la firma italiana confía en mantener su crecimiento gracias a una estrategia basada en evitar expansiones excesivamente agresivas y en renovar constantemente su gama de productos. A su juicio, el lanzamiento de nuevos modelos permite compensar la debilidad de algunos mercados y sostener la demanda incluso en un entorno más complejo para la industria del lujo.
Los aranceles trastocan su margen
La guerra comercial ha trastocado a toda la industria del automóvil, incluyendo a las marcas de lujo más rentables. Si bien los grupos que venden más modelos de volumen como Stellantis o Volkswagen tienen más difícil transferir los costes de los aranceles a los consumidores que los fabricantes premium o de lujo, el efecto de estos gravámenes se sigue viendo reflejado en sus cuentas anuales.
Es el caso de Lamborghini, que en el primer trimestre del año redujo sus ingresos globales un 3,6% hasta los 863 millones de euros, y su beneficio operativo un 19,5% hasta los 200 millones a causa de los aranceles impuestos en abril del año pasado por la administración de Donald Trump.
Winkelmann atribuye el retroceso de los resultados de Lamborghini a varios factores coyunturales que han afectado al arranque del ejercicio. El primero de ellos, explica, es el efecto de comparación con el año pasado, cuando la compañía afrontó los primeros meses con un elevado volumen de vehículos ya fabricados y listos para ser entregados al mercado, lo que permitió un inicio de año especialmente sólido.
Sin embargo, el directivo sitúa el impacto de los aranceles como el principal elemento detrás de la desaceleración. Según recuerda, a comienzos del ejercicio anterior todavía no estaban vigentes las tarifas comerciales impuestas por el presidente de EEUU, que posteriormente afectaron al mercado estadounidense. «Esta es la mayor razón», asegura, al tiempo que señala que estos gravámenes comenzaron a notarse a partir del segundo trimestre y han condicionado la evolución del negocio en uno de los mercados más importantes para la marca.
A ello se suma una menor fortaleza de la demanda en Estados Unidos y la evolución del tipo de cambio del dólar. «Las dos principales razones son la ausencia de aranceles desde el principio del año pasado y la débil tasa de cambio estadounidense», resume el máximo responsable de Lamborghini.










