- La Comisión Europea propone gravar más los carburantes para acelerar la transición energética
- La medida llega en el peor momento, con la inflación al alza y el aumento de los costes
- El consumo de gas para generar electricidad sube un 20% en abril mientras la demanda de hogares e industria cae un 6,3%

Bruselas propone subir los impuestos a los carburantes y reorientar ayudas públicas a la electricidad. Con los argumentos de desincentivar el consumo de gasolinas e impulsar la transición energética, la Comisión lanza una iniciativa equivocada. La descarbonización no debe ser un proceso acelerado, sino progresivo, ya que los combustibles fósiles seguirán siendo imprescindibles en un futuro a medio plazo. Además, castigar a los carburantes con más tasas carece de justificación, cuando hay nuevas categorías sostenibles bajas en emisiones, que se compensan además con inversiones limpias. Pero más grave aún es que el alza fiscal llegue en pleno proceso de subida de la inflación. Si se realiza, supondrá un freno para la actividad económica, ya que sectores clave como la industria y el comercio sufrirán por el alza de los costes.









