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Mariette (CPRAM): «La geopolítica actual actúa como catalizador para dar el paso hacia la independencia tecnológica, de seguridad y energética en Europa»

Energía, defensa y tecnología son algunos de los sectores con crecimiento sólido, según el experto


El recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio y la volatilidad en los precios del crudo actúan hoy como un nuevo catalizador de las vulnerabilidades que Europa arrastra de crisis anteriores por su dependencia exterior. Esto ensalza la urgencia por alcanzar la autonomía estratégica en Europa. Ante este escenario, el gestor de CPR Invest – European Strategic Autonomy, Damien Mariette, se centra en sectores críticos como defensa, energía y tecnología que han dejado de ser meras apuestas cíclicas para convertirse en pilares estructurales de la seguridad y reindustrialización en Europa con perspectivas de crecimiento sólido.

¿Qué supone el actual conflicto en Oriente Medio a su fondo centrado en la autonomía estratégica europea?

Las crisis recientes, desde la pandemia hasta la guerra en Ucrania, han expuesto la vulnerabilidad de Europa debido a su dependencia de las cadenas de suministro externas y, fundamentalmente, de los combustibles fósiles. Aunque se ha logrado diversificar el suministro para reducir la influencia del gas ruso, Europa sigue ligada a las fuentes fósiles. Esta situación ha impulsado la necesidad de una autonomía estratégica más robusta que trascienda la energía, abarcando seguridad y tecnología con una reorientación del gasto. Para alcanzar una independencia real, es imperativo transformar la matriz energética mediante una inversión contundente en energías renovables en países como Francia, Italia o Alemania. Las tensiones geopolíticas actuales deben servir de catalizador y así dar el paso hacia la independencia tecnológica, seguridad y energética.


El recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio y la volatilidad en los precios del crudo actúan hoy como un nuevo catalizador de las vulnerabilidades que Europa arrastra de crisis anteriores por su dependencia exterior. Esto ensalza la urgencia por alcanzar la autonomía estratégica en Europa. Ante este escenario, el gestor de CPR Invest – European Strategic Autonomy, Damien Mariette, se centra en sectores críticos como defensa, energía y tecnología que han dejado de ser meras apuestas cíclicas para convertirse en pilares estructurales de la seguridad y reindustrialización en Europa con perspectivas de crecimiento sólido.

¿Qué supone el actual conflicto en Oriente Medio a su fondo centrado en la autonomía estratégica europea?

Las crisis recientes, desde la pandemia hasta la guerra en Ucrania, han expuesto la vulnerabilidad de Europa debido a su dependencia de las cadenas de suministro externas y, fundamentalmente, de los combustibles fósiles. Aunque se ha logrado diversificar el suministro para reducir la influencia del gas ruso, Europa sigue ligada a las fuentes fósiles. Esta situación ha impulsado la necesidad de una autonomía estratégica más robusta que trascienda la energía, abarcando seguridad y tecnología con una reorientación del gasto. Para alcanzar una independencia real, es imperativo transformar la matriz energética mediante una inversión contundente en energías renovables en países como Francia, Italia o Alemania. Las tensiones geopolíticas actuales deben servir de catalizador y así dar el paso hacia la independencia tecnológica, seguridad y energética.

¿Cómo afecta el reciente aumento del precio del petróleo a sus decisiones de inversión?

Es algo que tenemos en cuenta. Hay dos lecturas de todo esto; ¿es un shock estructural o no? Pensamos que el efecto del precio de la energía tardará algunos trimestres en volver a su nivel anterior, pero es algo que se puede tolerar. Realmente es difícil pensar en si será estructural o no, porque si el petróleo vuelve a fluir será una situación manejable. Se podría volver un problema estructural si el estrecho de Ormuz permanece cerrado uno o dos trimestres. Pero, por ahora, el impacto es importante pero asumible. Se han establecido controles en el uso de la energía y se ha recurrido a las reservas estratégicas.

¿Hasta qué punto su estrategia está impulsada por las tendencias políticas en Europa en comparación con una selección de acciones?

Nos basamos en cinco pilares. Primero en la industria, también en la electrificación y la tecnología. También en el sector defensa y en el sector bancario, como motor de financiación para conseguir la reindustrialización y el rearme de Europa. Del mismo modo, pensamos en el sector de la salud y el de alimentación. En todas estas dimensiones, salvo el de las finanzas, contamos con un incremento del gasto público comprometido por la Unión Europea. Por tanto, tenemos inversiones destinadas a empresas y sectores concretos independientemente de dónde se dirige el gasto público.

En su último cambio en la cartera aumentó su exposición a acciones defensivas. ¿Es esto un movimiento a corto plazo o una apuesta a largo plazo?

Estamos convencidos de que Europa no tiene más remedio que reinvertir en su propia seguridad. En 2025, fue el primer año en que los europeos, en promedio, alcanzaron el 2% de gasto en defensa, que fue el umbral de la OTAN durante los últimos 30 años. Así que necesitamos reinvertir para tener un nivel de seguridad decente. Y el segundo punto es que la administración estadounidense es menos amiga de Europa. Es una tendencia estructural. Cuando comenzó la guerra en Ucrania, vimos un enorme aumento en las compañías de defensa, especialmente en la empresa de municiones. Eso ha cambiado drásticamente la perspectiva y el panorama del sector de defensa. Ahora se considera un sector en crecimiento con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) CAGR de al menos alrededor del 12% hasta el final de esta década, como mínimo.

¿Las compañías de defensa en Europa se están encareciendo demasiado?

Siempre es un riesgo, pero no solo para la defensa. Es un riesgo para cualquier tendencia que el mercado pueda extrapolar. Podemos plantearnos la misma pregunta con respecto a la electrificación o la IA. Lo importante es ver la valoración en relación con las perspectivas. Para algunas de las empresas las perspectivas son tan sólidas que, de hecho, la valoración no es un problema.

¿Y cómo se abordan las preocupaciones ESG al invertir en una empresa de defensa?

Los criterios ESG son importantes para todas las empresas que tenemos en nuestra cartera, no solo en defensa. Simplemente, consideramos una métrica diferente cuando hablamos de defensa. Por ejemplo, lo más importante para la defensa es todo lo relacionado con la ética. Los criterios ESG no prohíben la inversión en defensa. La decisión de no participar en este sector fue de muchos gestores. No eran empresas en fase de crecimiento. Hace cinco años pocos se fijaban en estas compañías. Pero la realidad es que, sí cumplían con criterios de sostenibilidad y se podía invertir en defensa. Ahora la realidad ha cambiado y lo importante es no financiar lo que está prohibido: armas bioquímicas, armas antipersonas…

¿Qué necesitan las acciones de electrificación para que tengan mejor rendimiento?

El rendimiento fue realmente fuerte desde principios de este año y especialmente desde el conflicto en Irán con grandes tecnológicas de Wall Street realizando inversiones fuertes que tienen visibilidad y enfoque en la infraestructura ligada a la IA y la electrificación. Esto es fabricantes de memorias, chips, fabricantes de turbinas, cables… Invertimos en este sector y aumentamos nuestra exposición en las primeras semanas de marzo porque observamos una caída en las acciones de estas compañías sin un cambio sustancial en sus perspectivas a peor. Tenemos que invertir en la red europea porque el 40% de la misma tiene más de 40 años. Tenemos que fortalecer esa red para que soporte las nuevas energías renovables y que tenga más interconexión par transportar energía solar desde España hasta los países nórdicos y la eólica de estos países hasta España, por ejemplo.

¿Puede la inteligencia artificial ayudar en esto?

La IA también es muy importante, pero para nosotros es la guinda del pastel. Creemos que el mercado no comprende que la IA es algo serio. Pero la necesidad de que nuestra red reduzca nuestra dependencia de los combustibles fósiles en nuestra matriz energética también es importante, lo cual puede ser más importante que el gasto en IA en términos de autonomía estratégica.

¿Puede la industria europea realmente seguir siendo competitiva frente a las empresas estadounidenses o chinas?

Se está llevando a cabo una reestructuración en puntos clave de la cadena de suministro para asegurar el mismo, en particular en el mundo de la tecnología y los semiconductores. EEUU y China han invertido mucho en esta línea. Esto significa que necesitamos aumentar la producción local de chips en uno o más países. Se trata de una tendencia global que surge tras décadas de globalización

¿La cotización plana de los bancos europeos es una oportunidad o quizás como una señal de alerta?

Lo vemos como una oportunidad porque necesitamos ser financieramente independientes, lo cual no es más cierto que hace 18 años cuando nos enfrentamos a la crisis financiera. Pero es cierto que el sector bancario europeo es más fuerte que entonces. El conflicto en Irán y la caída del sector financiero se ha visto como un juego cíclico, en el que se baraja una reducción del crecimiento para Europa en general y la posible recesión si tenemos un shock energético más intenso. Todo esto lo tenemos en cuenta.

¿Ves algún riesgo creciente en Europa?¿Has incorporado más cautela a la cartera?

Realmente, no. Lo que estamos viendo actualmente son resultados sólidos en general provenientes del sector bancario. Y con el bajo rendimiento a principios de este año, creemos que aún existen oportunidades en los sectores financieros en Europa. Por lo tanto, somos positivos a nivel global en algunos sectores y creemos que existen oportunidades en estos sectores. Siempre que hay oportunidades también hay riesgos asociados, claro.

¿Qué peso tiene la carteras empresas industriales en su cartera?

Lo que hemos llamado la dimensión industrial, es la mitad de nuestra cartera. Pero la industria propiamente dicha representa un 34% del total, aproximadamente. No tenemos intención de reequilibrar la cartera por el momento. Actualmente estamos sobreponderados en industria, pero es porque está vinculado a la tendencia de defensa. También queremos estar en la electrificación y en el desarrollo de la inteligencia artificial. Por lo tanto, tendremos una parte importante de nuestra asignación en industria en el corto y medio plazo.

¿Por qué usan el índice Msci MU como mercado?

Nuestro universo financiero es Europa, Reino Unido y otros países. El Msci EMU representa el 90% de lo que hacemos. No invertimos en empresas del Reino Unido, excepto en defensa. Decidimos añadir el nombre de defensa del Reino Unido a nuestro universo. Anteriormente estaba excluido debido a que el Reino Unido ya no forma parte de la Unión Europea.

¿Tienen más exposición a grandes empresas que su índice de referencia?

Tenemos menos exposición a las empresas más grandes que nuestro propio índice de referencia. Estamos más expuestos a empresas con una facturación entre 10 y 50 millones de euros. Y estamos aproximadamente igual de pendientes con respecto a las empresas con una facturación inferior a 10.000 millones de euros.

¿Está satisfecho con su rentabilidad anualizada a tres años en el 11%?

Nuestro objetivo es al menos superar nuestro índice de referencia. Lo que podemos ver es que, a largo plazo, es decir, más de 8 años, el rendimiento promedio de la renta variable europea es de alrededor del 7%. Apuntamos a este retorno, pero no tenemos ningún objetivo. El año pasado obtuvimos un buen rendimiento. Lo podría decir es que si Europa realmente gasta lo que se necesita para ser más independiente, tendremos en Europa más crecimiento, lo que llevará a más beneficio por acción.

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